Veredas: lo que no vemos
Caminamos por las veredas todos los días, pero no las vemos. Nos sostienen y llevan de un lado a otro, pero no son parte del paisaje. No nos detenemos a mirar, salvo que una irregularidad nos haga tropezar. Simplemente están ahí. Las veredas de Montevideo son bastante irregulares. En su mayoría tiene baldosas grises chicas cuadriculadas. Una variación que siempre me llamó la atención es el cambio a baldosas con líneas, amarillas o de otro color en distintos segmentos de una misma cuadra. Cada vez más los edificios colocan su propio modelo de baldosas. En Montevideo las balanzas están colocadas con pequeños desniveles, recolocadas por las obras de los servicios, desplazadas por las raíces de los árboles. Muchas están quebradas o fatan. Una vez que la primera se rompe empieza la reacción en cadena, otras siguen el camino de rotura. Estas quebraduras y huecos afean las veredas y acumulan suciedad. Cuando transitamos con un carrito de bebé, una valija con rueditas o carrito de feria notamo...